54.8 por ciento
El Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas asigna a cada establecimiento una clave de identificación. Entre la versión de abril de 2019 y la de noviembre del mismo año, 54.8 por ciento de las unidades de Quintana Roo conservaron la suya [derivado sobre conteos hv].
Es la proporción más baja del país. La mediana nacional fue de 61.1 por ciento y la entidad inmediata siguiente quedó 3.4 puntos por encima [derivado].
Casi la mitad de los registros del estado dejó de ser el mismo registro en seis meses.
Ese hecho y su contexto nacional, con las dos fechas en que el directorio se vuelve a levantar y lo que implican para cualquier serie, están en la pieza de método sobre el directorio de establecimientos del INEGI. Aquí el foco es lo que ocurre dentro de Quintana Roo.
Lo mismo ocurrió en las 32 entidades, en distinto grado
Quintana Roo está en el extremo de una distribución, no fuera de ella. En ese mismo intervalo, las 32 entidades federativas quedaron por debajo del 80 por ciento de persistencia, con un rango que va de 54.8 a 64.1 [derivado].
El comportamiento no distingue perfiles. Las tres entidades con menor persistencia son de litoral turístico, y las dos con mayor persistencia también. Descontando a Quintana Roo, las entidades turísticas de litoral son indistinguibles del resto del país [derivado].
Lo que ocurrió esa segunda mitad de 2019 fue nacional. El anexo del documento metodológico del directorio describe esa edición como una actualización completa con los resultados preliminares de los Censos Económicos 2019 [hv]. El INEGI reconstruyó el directorio con recorrido en campo.
Las altas no se repartieron
De las 2,300,408 altas nacionales de ese intervalo, 2,299,529 recibieron una clave numéricamente superior a la de la última unidad sobreviviente de su propia entidad [derivado].
Una rotación de negocios produce altas repartidas a lo largo del rango de claves. Un bloque contiguo por encima del máximo anterior corresponde a un registro masivo simultáneo.
Los intervalos vecinos no se comportan así. De noviembre de 2018 a abril de 2019 la persistencia nacional fue de 99.6 por ciento, y de noviembre de 2019 a abril de 2020, de 99.9 [derivado]. El fenómeno está aislado en un solo corte.
Volvió a ocurrir en noviembre de 2024
Cinco años después, el mismo comportamiento. La persistencia nacional entre mayo y noviembre de 2024 fue de 69.0 por ciento, con las 32 entidades de nuevo por debajo del 80 y la misma firma de altas en bloque [derivado].
La ficha de metadatos de esa edición consigna 2,216,166 altas y 1,722,231 bajas [hv]. El anexo del documento metodológico emplea para ella la misma fórmula de actualización completa que usó para 2019 [hv]. El cuerpo del documento y la ficha del año la describen como un corte de la base de los Censos Económicos 2024, que aún no concluyen [hv].
Ese corte coincide con el cambio de clasificación de actividades económicas, hecho ya conocido. Lo que el cambio de clasificador no explica es el reemplazo de claves: reclasificar la actividad de un establecimiento no requiere sustituir su identificación.
Las actualizaciones totales documentadas por el INEGI se ubican en enero de 2015, enero de 2016, noviembre de 2019 y noviembre de 2024, en correspondencia con levantamientos censales que el propio documento describe con periodicidad quinquenal [hv]. Bajo esa cadencia, la siguiente correspondería a alrededor de 2029 [derivado].
En 2024 Quintana Roo ya no fue la entidad más afectada.
Dentro del estado, seis puntos entre la costa y el resto
Los once municipios no se comportaron igual. Benito Juárez registró la menor persistencia estatal en 2019, con 51.27 por ciento, y Felipe Carrillo Puerto la mayor, con 65.46. La banda interna es de catorce puntos [derivado].
Agrupados, los seis municipios turísticos de la costa quedaron 6.09 puntos por debajo de los cinco restantes. En el corte de 2024 la diferencia es de 5.35 puntos, con el mismo signo [derivado].
Es el único resultado de este trabajo que apunta en dirección económica y que sobrevive a los dos cortes.
El orden interno, en cambio, no se conserva. Tulum sale del fondo entre un corte y otro, y José María Morelos pasa a registrar la mayor persistencia del estado. La correlación de posiciones entre 2019 y 2024 es de 0.227 [derivado].
Dos lecturas que producen el mismo número
Una diferencia de seis puntos entre la costa y el resto del estado admite dos explicaciones.
La primera es de rotación. Los municipios turísticos tienen más apertura y cierre de establecimientos que el resto del estado, y el re-levantamiento registró de golpe una rotación que venía ocurriendo.
La segunda es de operativo. Los municipios turísticos tienen tejido comercial más denso, vertical y concentrado en plazas, y son los más difíciles de reencontrar en campo. Un establecimiento que no se reencuentra se da de baja y el que ocupa su lugar se da de alta, aunque sea el mismo.
Las dos predicen el mismo gradiente. Y el segundo efecto está medido: en los municipios turísticos costeros, 71.4 por ciento de las unidades tiene otra unidad registrada a menos de veinte metros, contra 61.9 en los demás [derivado]. La condición que hace difícil la reenumeración es mayor precisamente donde el gradiente aparece.
Por qué no se pueden separar
Se intentaron las dos vías que la fuente permite.
Por nombre y domicilio. Emparejar los registros perdidos contra los nuevos arroja 4.7 por ciento de coincidencia, contra 1.8 de falso positivo. La cifra no significa lo que parece: al calibrarla, resulta que ni siquiera las unidades que sí conservaron su clave coinciden en nombre y calle más allá del 62 por ciento [derivado]. El texto capturado en campo varía lo suficiente como para que el método no distinga un negocio distinto de un mismo negocio anotado de otra manera.
Por coordenada. El directorio registra ocho decimales de grado en el 88 por ciento de los casos, precisión aparente de menos de un milímetro. Pero una de cada diez unidades comparte coordenada exacta con otra, y hay puntos con 187 establecimientos encima [derivado]. Es lo que el propio documento metodológico describe: a las localidades sin traza de manzanas y a los locales en plaza se les asigna un centroide, no su posición [hv].
La distancia mediana entre unidades vecinas distintas es de 10.3 metros. El desplazamiento de las unidades que conservaron su clave llega a 38.5 metros en su percentil 90 [derivado]. Las dos distribuciones se traslapan y no existe una tolerancia que capture la misma unidad sin capturar también a sus vecinas.
Hay además un problema de diseño que afecta a las dos pruebas. El único conjunto con identidad conocida son las unidades que conservaron su clave, y el 70.2 por ciento de ellas tiene desplazamiento de cero metros exactos a ocho decimales [derivado]. Un cero exacto no es una medición que coincidió: es un registro que se arrastró. Esas unidades no pasaron por el proceso que se busca medir.
El seguimiento de establecimientos usa la clave, los conteos no
Los conteos por rama, por clase, por municipio o por estrato de personal no utilizan la clave de identificación. Una serie construida sobre conteos cruza estos cortes sin que la clave intervenga, con las salvedades propias del cambio de clasificador donde aplique.
Lo que sí depende de la clave es el seguimiento de establecimientos individuales, y toda lectura de permanencia, supervivencia, apertura o cierre construida sobre ese seguimiento. Una serie de ese tipo que cruce noviembre de 2019 o noviembre de 2024 registra, en la proporción indicada, la reconstrucción del directorio.
La documentación del directorio señala que la clave de identificación se mantiene con la finalidad de permitir la comparación entre versiones [hv]. Ese señalamiento aparece por primera vez en la documentación de 2021, enunciado en futuro y acotado a las dos ediciones de ese año, y en las ediciones posteriores se enuncia en presente y sin acotación [hv].