El Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas es la fuente pública más detallada sobre la estructura empresarial de una región. Lo publica el INEGI una o dos veces al año, es gratuito, trae cada establecimiento georreferenciado y clasificado por actividad, y permite bajar el detalle hasta el nivel de manzana.
También es la fuente con la que es más fácil equivocarse.
Las pensiones de Quintana Roo subieron 50 por ciento y bajaron 39 en dos actualizaciones
Las pensiones, casas de huéspedes y departamentos amueblados de Quintana Roo, según el DENUE:
| Versión | Establecimientos |
|---|---|
| Abril 2019 | 147 |
| Noviembre 2019 | 221 |
| Abril 2020 | 134 |
Subieron 50 por ciento y bajaron 39 por ciento en dos actualizaciones consecutivas.
Nada de eso ocurrió en la economía real. Lo que ocurrió es que la versión de noviembre de 2019 incorporó un levantamiento de campo más amplio, y la siguiente volvió a la cobertura anterior.
Ahora imagine que alguien quiere saber cómo le fue a esa rama entre antes de la pandemia y hoy. La respuesta depende enteramente de cuál de esas tres versiones use como punto de partida: sube 4.8 por ciento, baja 30.3 por ciento, o sube 14.9 por ciento.
Tres cifras, tres historias, un solo dato oficial.
Qué es realmente el DENUE
Un directorio administrativo, no una serie estadística.
Se actualiza por olas. Cuando el INEGI levanta campo en una zona o en un sector, incorpora establecimientos que ya existían pero no estaban registrados. Esa incorporación aparece en la serie como si fuera un aumento de actividad económica, y no lo es.
Esto no es una falla del instrumento. El DENUE hace exactamente lo que dice que hace: informar qué establecimientos hay registrados en un momento. El problema aparece cuando se restan dos momentos y se llama a esa resta "evolución".
Hay además cortes que rompen cualquier comparación que los cruce. En noviembre de 2020 el INEGI recodificó el campo de personal ocupado. En noviembre de 2024 cambió el clasificador de actividades de la versión 2018 a la 2023, con una re-base del directorio.
Y hay dos más profundos, en noviembre de 2019 y en noviembre de 2024, donde el INEGI reconstruyó el directorio completo con el trabajo de campo de los Censos Económicos. En esas dos fechas el directorio no se actualiza: se vuelve a levantar.
Las 96 ramas, medidas desde tres versiones prepandemia distintas
Si un cambio es real, debería aparecer sin importar desde cuál de las tres versiones prepandemia se mida. Si depende de la versión, lo que se está midiendo es el directorio.
Aplicamos esa prueba a las 96 ramas de actividad de Quintana Roo con al menos 50 establecimientos, comparando abril de 2019, noviembre de 2019 y abril de 2020 contra mayo de 2024.
| Resultado | Ramas | Del total |
|---|---|---|
| Mantiene signo y magnitud comparable | 11 | 11.5% |
| Mantiene signo pero cambia mucho de magnitud | 39 | 40.6% |
| Cambia de signo según la base | 46 | 47.9% |
Cuarenta y seis ramas de noventa y seis dicen una cosa u otra según qué versión se elija como "antes".
Una de cada nueve aguanta las tres.
Y once no son once
Pasar la prueba de línea base no garantiza que el movimiento sea económico. Solo garantiza que no depende de qué versión se elija.
De las once ramas robustas, dos se explican por cambios normativos conocidos y no por comportamiento de mercado: los servicios de empleo, afectados por la reforma de subcontratación de 2021, y una recomposición en la clasificación del comercio de bebidas, hielo y tabaco con los abarrotes.
El universo utilizable queda en nueve.
El segundo filtro
Hay un artefacto que la prueba de línea base no detecta: cuando una rama cae porque sus establecimientos fueron reclasificados a otra.
El caso más limpio está en el comercio de farmacias. Entre abril de 2020 y mayo de 2024, las farmacias sin minisúper aumentan en 308 establecimientos mientras las farmacias con minisúper disminuyen en 149. No abrieron 308 farmacias nuevas. Se reclasificaron: son la misma actividad y se distinguen nada más por si el local tiene minisúper.
En el hospedaje ocurre lo mismo, y ahí conviene ser preciso con los nombres porque se parecen. Entre noviembre de 2019 y mayo de 2024, la clase de cabañas y villas de Quintana Roo pasa de 40 a 142 establecimientos, y la clase de pensiones y casas de huéspedes de 176 a 91. Suben y bajan en espejo, con magnitudes similares, entre esas mismas dos versiones. Y ese espejo es nacional, no local: a nivel país las cabañas crecen 75.4 por ciento y las pensiones caen 9.3 por ciento en el mismo periodo.
Quien mire solo el lado que cae escribirá que el hospedaje pequeño de la Riviera Maya está desapareciendo. Quien mire solo el que sube escribirá que están explotando las cabañas. Las dos serían falsas.
Aplicando este segundo filtro a las nueve ramas restantes, caen dos: la de artículos para el cuidado de la salud, por el espejo de farmacias que se acaba de describir, y la de muebles para el hogar, donde los muebles de jardín pasan de 14 a 4 mientras los de hogar suben. En las dos, el movimiento entre casillas es mayor que el cambio neto de la rama.
Quedan siete.
El DENUE sirve para saber qué hay hoy, no para medir si creció
Nada de lo anterior significa que el DENUE no sirva. Significa que sirve para otra cosa de la que se le suele pedir.
Sirve muy bien para saber qué hay hoy, dónde está, y cómo se distribuye geográficamente. Para eso fue construido y es la mejor fuente disponible en México.
No sirve solo para afirmar que una actividad creció o se contrajo entre dos fechas. Para eso hace falta, como mínimo, comprobar que el resultado no cambia según la versión de partida, verificar que no haya una rama vecina moviéndose en espejo, y contrastar contra el comportamiento nacional para saber si lo observado es local o del país entero.
Cuando un cambio pasa esos tres filtros, es un hallazgo. Cuando no, es la elección de versión hablando.
Y hay dos fechas que no se cruzan
La sensibilidad que documenta este texto no está repartida a lo largo de la serie: se concentra en dos fechas. En noviembre de 2019 y en noviembre de 2024 el INEGI reconstruyó el directorio completo con el trabajo de campo de los Censos Económicos, y lo declara así en su documento metodológico: actualización completa, con los datos recabados por las y los entrevistadores durante su recorrido por el territorio nacional.
Lo que eso significa en la práctica se puede medir, porque el DENUE publica una clave de identificación por establecimiento, y el INEGI declara que la mantiene con la finalidad de conservar la comparabilidad entre versiones. Conviene fechar esa declaración: aparece por primera vez en la ficha de metadatos del directorio de 2021, enunciada en futuro y acotada a las dos ediciones de ese año, y desde 2023 se sostiene sin límite y como propiedad general del directorio. En noviembre de 2019 la declaración todavía no estaba escrita. En noviembre de 2024 sí lo estaba. En las dos fechas la clave deja de vincular.
Entre abril y noviembre de 2019, solo el 61.5 por ciento de los establecimientos del país conservó su identificador. Entre mayo y noviembre de 2024, el 69.0 por ciento. Las 32 entidades quedaron por debajo del 80 por ciento en las dos fechas, sin una sola excepción. En los semestres vecinos la conservación va del 95.9 al 99.9 por ciento, aunque ese rango se midió sobre Quintana Roo y sobre una muestra de entidades, no sobre el país entero, y no debe leerse al mismo nivel que las dos cifras nacionales.
Y los folios nuevos no se repartieron entre los viejos: más del 99.9 por ciento entraron en bloque, por encima de todo lo que ya existía. Es lo que ocurre cuando un operativo de campo vuelve a registrar de cero lo que ya estaba en el directorio, no cuando unos negocios cierran y otros abren.
Quintana Roo fue la entidad más afectada del país en 2019, con 54.8 por ciento de conservación, es decir el 45.2 por ciento restante de sus registros sin reaparecer en la versión siguiente, y la tercera en 2024, con 65.7. No por ser turística: en el extremo bajo de 2019 conviven una entidad turística, una del Pacífico, una petrolera y una del centro, y la banda completa entre las 32 mide menos de diez puntos.
Por eso una comparación que cruce cualquiera de esas dos fechas no compara dos momentos del mismo directorio: compara dos directorios. El INEGI documentó los dos cambios en su documento metodológico. El instrumento se reconstruye cada cinco años, con los Censos Económicos, y la próxima reconstrucción previsible está alrededor de 2029.
Un caso que ilustra el riesgo sin que nadie se haya equivocado
El Plan Municipal de Desarrollo de Othón P. Blanco 2024-2027 usa el DENUE correctamente. Cita 10,523 unidades económicas en el municipio, y la cifra reproduce exacto. Los porcentajes que deriva de ahí también.
El plan está bien hecho.
El problema es de tiempo. La versión en la que ancla es la de noviembre de 2024, que es una de las dos reconstrucciones completas del directorio. Ahí no solo cambió el clasificador de actividades: se volvió a levantar campo, y el 31 por ciento de los establecimientos del país perdió su folio. Ese levantamiento le sumó 508 establecimientos a ese municipio.
Quien evalúe ese plan en 2027 comparando contra el DENUE de entonces va a estar midiendo, en buena parte, el re-levantamiento de 2024. No porque el plan esté mal hecho, sino porque esa versión no es comparable con las anteriores ni lo será con las siguientes en los mismos términos.
Es el riesgo en su forma más limpia: un documento correcto que quedará mal evaluado por una decisión de campo que no se anunció como discontinuidad.
Casi la mitad de las ramas cambia de signo según la versión desde la que se mida
El DENUE es público, gratuito y no viene con una advertencia que diga que casi la mitad de sus ramas cambian de signo según dónde se empiece a contar.
Cualquier afirmación sobre evolución empresarial construida con esta fuente, sin comprobar la línea base, el espejo y el contraste nacional, describe el directorio y no la economía.
Ahora esa advertencia existe.
Las tres fechas
Las dos reconstrucciones documentadas y la que viene caen en puntos concretos del calendario con el que hoy se mide la economía de Quintana Roo.
2019. Es la línea base prepandemia de uso habitual. Cuando un documento quiere medir contra "antes de la pandemia", el punto de partida es alguna versión de ese año, y las dos disponibles quedan una a cada lado de la reconstrucción de noviembre. Entre ellas, Quintana Roo conservó el 54.8 por ciento de sus identificadores.
2024. Cae dentro de la ventana de medición reciente, la que alimenta el diagnóstico de los documentos que hoy están en curso. En la reconstrucción de noviembre, Quintana Roo conservó el 65.7 por ciento de sus identificadores, contra 69.0 por ciento en el país.
2029. La tabla de ediciones del documento metodológico registra una reconstrucción cada cinco años, acompasada con los Censos Económicos, y por esa cadencia la siguiente correspondería a alrededor de ese año. El INEGI no ha anunciado una fecha para esa edición.
El plan municipal que documenta esta pieza ancla sus cifras en la versión de noviembre de 2024. Las versiones del directorio con las que se le evalúe serán posteriores a esa.